El negocio detras de Internet - Rodrigo Sandoval

Por: Rodrigo Sandoval Almazán

La red no es sólo un negocio sino un sistema de producción y generación de riqueza. Permítame demostrar esta afirmación con varios ejemplos. En primer lugar, consideramos Internet como un medio de comunicación alterno, una fuente de donde obtenemos datos, información, conocimientos y por lo tanto nos permite estar más informados de lo que ocurre a nuestro alrededor con nuestros socios, competidores, amigos o familiares.

Sin embargo, esta plataforma “gratuita” tiene un costo de mantenimiento de servidores y hoy en día la transmisión de los datos paga una renta a los proveedores de servicios de Internet; el hecho de que el costo sea muy “barato” por que pueda descargar datos de video y audio casi gratuitamente, no por ello dejamos de pagarlo.

Sumado a estos costos, usted y yo tenemos que pagar por servicios extra, por ejemplo, si utiliza Netflix, Claro Video o renta películas a través de Vudu o iTunes de Apple, debe pagar por este servicio adicional. Pagamos comodidad o velocidad a cambio de acceso a los datos.

Por si fuera poco, estas grandes compañías han comenzado a negociar con los proveedores de servicio de internet que les ofrezcan un “ancho de banda” mayor, es decir, que sus servicios tengan una velocidad privilegiada en comparación con el resto de sitios de internet.

Esta práctica violaría uno de los principios de negocio de Internet que es la igualdad de condiciones, pero no sólo ello, sino que enriquecería a estos proveedores de servicio de un acceso a internet que es normalmente de muy bajo costo y en algunos países hasta gratuito.

De tal forma que la plataforma de producción de riqueza, que transporta contenidos -texto, audio o video- se convierte en un transporte de lujo para algunos (los que pagan por ello) y de servicio “básico” o regular para otros.

Un segundo camino de generación de riqueza es el establecimiento de ecosistemas digitales. En efecto, la denominación proviene de las ciencias naturales, donde los ecosistemas de plantas y animales conviven en un entorno “cerrado” donde pueden subsistir y crecer. Si algo rompe el equilibrio del sistema, la alteración puede hacerlo desaparecer.

De manera silenciosa Google, Apple y Amazon han ido construyendo sus propios ecosistemas. Basados en sus tecnologías, ya sea hardware o software, han creado ambientes cerrados donde vender sus contenidos digitales; audio, video, texto, tanto para entretenimiento como para el trabajo y los negocios.

Si usted adquiere un aparato de Apple, querrá comprar sus aplicaciones, apps, películas o canciones, pero no podrá utilizarlas en un dispositivo de Amazon o de Google (que tenga Android) deberá adquirirlo también para ese ecosistema.

Esta limitación de la libertad del usuario le genera negocio a las grandes empresas, ya que tiene clientes cautivos, elevando sus barreras de entrada con sistemas y tecnologías, y ampliando su oferta de productos digitales para captar aún más clientes.

Ambos caminos, la venta de datos a través de internet y la creación de ecosistemas han hecho de la red un negocio redondo y muy rentable para algunos, aunque otros siguen peleando por espacios a través de la creatividad, la innovación y la generación de nuevas empresas. En la próxima entrega hablaremos de estos nuevos empresarios y de las guerras de las plataformas digitales que se libran en estos momentos.

 

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